
Expresar sentimientos es difícil. Si no conocemos las heridas del héroe no podemos saber lo valiente que es. Si no hiciera falta protegerse de algo (o de alguien) no existirían las murallas. No creamos muros alrededor si nunca han sido necesarios. No nos despertamos abrazando a la almohada si nunca hemos dormido con alguien. No luchamos si no hay batalla que ganar. No lloramos sin motivo (bueno,o solo a veces). Y aún con todo, sonreímos para las fotos aunque llevemos un largo tiempo intentando levantarnos con el pie derecho.
Me han dicho que soy fuerte, o que al menos eso parezco por fuera, que ya es una parte importante, creo. Nunca me han visto temblar ante una pantalla, tener una tacicardia por palabra, sollozar al teléfono, echarme en el suelo del baño, harta, cubriéndome la cara con las dos manos. Nunca han entrado en mi cabeza ni se han dado cuenta de las veces que CASI me rindo. La de errores que no cuento con los dedos de las dos manos. No han sido testigos de la cantidad de días que ni siquiera me levantaba de la cama porque odiaba el mundo, el sofá, la puerta de casa, la parada del autobús,el instituto, la carretera, mi calle o el mundo... Solo porque me faltaban sus abrazos. No creo que ningún héroe se haya hecho promesas de luchar y justo antes de la batalla final decidiese que ya estaba bien, que sacaba la banderita blanca y se acabó lo que se daba. Que rompía filas por su propia iniciativa y se marchaba pasito a pasito sin que le vieran...