Aun no me habia dado cuenta de que su sonrisa se limitaba solo a sus ojos, era una luz que se encendia en ellos como si alguien, por dentro, oprimiera un interruptor. Yo aparte los mios de sus ojos, no era sencillo sostener su mirada, salvo que uno se lo plantease como un reto, en cuyo caso se acentuaba la luz de aquella sonrisa, y resistirse se hacia doblemente incomodo.
La verdad es que a mi me volvia loca, pero me hubiese muerto antes de que se me notase...

2 comentarios:
^^
Cuando miramos en los ojos de los demás podemos llegar a ver dentro de la persona. Es por eso que nos da miedo a veces sostener la mirada: por si en ese duelo a muerte el otro es el más rápido y dispara primero.
Pero hay que aguantar. Porque son esos momentos en los que realmente nos mostramos como somos los unos a los otros, sin palabras.
Publicar un comentario